Contáctanos

el Coronavirus es una oportunidad de recalibrar el riesgo de la cartera y los negocios.

Autor: Diego Fernández Elices es Director general de inversiones de A&G Banca Privada - 2020-03-06

La estrategia adecuada es una multiactivo bien diversificado para aprovechar lo que queda de ciclo alcista, pero con algo de protección a la baja.

Los gestores de patrimonios (o fondos de inversión) debemos evitar caer tanto en el optimismo como en el pesimismo. Ambas son actitudes más ligadas al sentimiento que a hechos objetivos y no podemos ni debemos desconectar de la realidad.

Por otro lado, debemos tener muy presente una característica habitual del mercado: suele tener, al menos en el corto plazo, una visión de túnel que tiende a simplificar las cosas y centrar su sentimiento en una sola variable que se convierte en lo único que importa hasta que deja de importar.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo en las Bolsas estos días. Tras un inicio de año muy positivo en el que la opinión de consenso era (y sigue siendo) que el ciclo económico se extiende una vez más, apoyado en políticas monetarias aún muy expansivas, ciertos estímulos fiscales, un menor riesgo geopolítico y el resurgir del sector manufacturero, el coronavirus ha puesto esa tesis de inversión en duda. Por otro lado, esa visión de túnel, a veces algo miope, lleva a las Bolsas a moverse en función de las noticias que se van conociendo de la posible pandemia.

No queremos asustar a nadie con las posibles consecuencias del virus. En el sector financiero no somos expertos en esos temas y no tenemos ninguna ventaja de información. Por eso, lo que debemos hacer es evitar caer en el exceso de confianza, en nuestra opinión, que en cualquier caso se habrá construido con una gran dosis de subjetividad. Pero tampoco queremos caer en la complacencia.

Si bien es cierto que la historia nos sugiere que el impacto a nivel mercados suele ser limitado y que el parón en la actividad económica sufrido en situaciones anteriores similares tiende a recuperarse en los trimestres siguientes, no sabemos si este es realmente un virus comparable a los anteriores. Es pronto para saberlo. Desde ese punto de vista, las actuales correcciones podrían ser una oportunidad de compra interesante, pero no dejemos que los árboles nos tapen el bosque y aprovechemos el reciente episodio de volatilidad como recordatorio de lo que puede venir.

El año 2020 ha comenzado con un consenso muy posicionado a favor de activos de riesgo y un discurso de optimismo generalizado. Siendo absolutamente conscientes de que algunos datos apuntan a una mejora de la situación, no podemos obviar algunos riesgos y problemas estructurales a los que se enfrenta el ciclo actual, como son un exceso de deuda, populismos y un crecimiento anémico, todo ellos amparado por un experimento monetario sin precedentes cuyas consecuencias de largo plazo son imprevisibles.

Nuestro último informe de estrategia habla de una extensión del ciclo, aun con síntomas de agotamiento y esos problemas estructurales ya citados, aunque también muy soportado con bancos centrales y Gobiernos. Poca capacidad de mejora desde la situación actual, pero baja probabilidad de accidente grave.

Incluso dentro de las tesis optimistas, debemos tener en cuenta que los pilares de la recuperación son más débiles que en otras ocasiones. El hecho de que, según el FMI, la recuperación de apoye en economías en desarrollo y sector manufacturero hace que sea una recuperación más vulnerable. Dichas economías tienen un comportamiento más errático y hoy en día son muy dependientes del statu quo comercial (aún inestable a pesar de la firma de la fase I del acuerdo entre EE UU y China) y se ven más afectadas por factores exógenos. Ese factor exógeno ha sido en las últimas semanas el coronavirus, pero podría haber sido cualquier otro.

Por todo lo anterior, sin restar importancia a los aspectos humanos del virus, pensamos que las correcciones bursátiles de las últimas jornadas son una oportunidad. Una oportunidad de asegurarnos que tenemos el riesgo adecuado en las carteras y de que podemos convivir con esa volatilidad, pero no una oportunidad de compra sin más. Son una oportunidad de admitir que, en este ciclo, el dinero fácil ya se ha hecho. Quedan buenas oportunidades de inversión, pero algunas de ellas llevan asociados unos riesgos excesivos.

Es hora de recordar que los ciclos no mueren de viejos, pero tampoco duran para siempre. En esta última fase en la que aún tiene sentido asumir determinados riesgos para tener expectativa de rentabilidad razonable, el riesgo de accidente aumenta. El coronavirus nos da la opción de asegurarnos de estar recibiendo un asesoramiento adecuado. Nos da también la opción de adaptar nuestro nivel de riesgo en caso que de viniera siendo, fruto de ese estado de complacencia de inicio de año, excesivo.

Aterrizando todo lo anterior, pensamos que la estrategia adecuada para este entorno será una multiactivo y bien diversificada. Preferimos gestores que sean capaces de construir carteras robustas para diferentes escenarios posibles, que tengan el foco en la gestión de riesgos y, en la medida de lo posible, que limite la subjetividad a través de un proceso de inversión disciplinado y repetible en el tiempo.

Bajo las directrices anteriores, nos gustan algunos fondos de inversión mixtos, todos ellos con una gestión activa de su exposición a activos de riesgo, pero bien diversificados. Destacamos con diferentes perfiles de riesgo DIP Conservative Multi Asset, Ruffer Total Return, Olea Neutral o Flossbach Von Storch Multiple Opportunities.

De esa forma, seguiremos participando de una más que probable continuación de la tendencia alcista de las Bolsas, pero con algo de protección a la baja en caso de accidente. Si ninguno de los riesgos se materializa, podríamos estar tirando el dinero por contratar un seguro y si se materializan, posiblemente no nos haga gracia tener que pagar la franquicia, pero la situación de mercado amerita estar cubriendo determinados riesgos, pero sin pagar un precio excesivo por ello.